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jueves, 4 de junio de 2015




Sor Leonor de Santa María Ocampo está haciendo muchas cosas donde comencé a difundirla.

“Siento deseos de escribirles por una necesidad impetuosa que sale de mi corazón. Es que Sor Leonor de Santa María Ocampo no solo ha cumplido el milagro de mi hijo Renzo sino que está haciendo muchas cosas donde comencé a difundirla. Mi hijo Renzo ya tiene cinco años tenía una enfermedad grave y solo ella lo salvó de la muerte. Nunca hemos dejado de rezar. Ahora puedo dar testimonio de otro milagro y es que mi cuñada estaba por comenzar un tratamiento para quedar embarazada. Yo le pedí con fe y al mes siguiente ella recibió la noticia que estaba embarazada. Mil gracias”.

                                      G. C. de O. Mendoza. 18-02-03.





“El médico dijo que es un caso insólito, digno de un milagro”

“Le doy gracias por permitirme salir para ir a la clínica donde está internada mi suegra en estado de coma, pero ha ocurrido algo que el mismo médico Dr. Brain dijo que esto nunca le había ocurrido, es decir que anoche, luego de las dos crisis convulsivas que tuvo en mi casa a causa de un tumor maligno que tiene en el cerebro (Ya operado y ramificado otra vez), la llevamos en una ambulancia a la Clínica Santo Tomás quedando en estado de coma y en terapia intensiva. El médico había dicho que no pasaría la noche, pero esta mañana recuperó la conciencia, le quitaron el suero y comió muy bien y le dieron el alta, hoy mismo la llevan de vuelta a mi casa. El médico dijo que es un caso insólito, digno de un milagro, si es cierto quiero dar testimonio, que hemos implorado la intercesión de Sor Leonor para que la restableciera o acortasen su cruz, doy gracias en nombre de mi esposo y mi hija y doy gracias a ustedes por prometerme rezar con la comunidad para mi suegra”.
                                      D. M. S. Córdoba. 02-08-01.





“Los médicos que lo atienden dicen que solo un milagro”

“Les escribo para que conozcan un nuevo milagro de Sor Leonor de Santa María Ocampo. Una familia amiga del sur del país tuvo un niño que nación con gravísimos  problemas de salud genéticos, parte de su médula estaba fuera del cuerpo por lo cual o moriría o quedaría con serias lesiones, con gran aflicción me contaron esta pena, inmediatamente les mandé a Río Negro la estampita de nuestra Sor Leonor de Santa María Ocampo, hoy el bebé se ha restablecido completamente, los médicos que lo atienden dicen que solo un milagro ha obrado en el y solo eso lo ha salvado. Les mando todos los datos de este caso para ayudar a la causa de beatificación”.

                                      P. R. Río Negro. 19-06-01.


“Para agradecer tres gracias recibidas”

“Quiero hacer llegar esta carta a ustedes, Hermanas del Monasterio, para agradecer tres gracias recibidas por intercesión de Sor Leonor de Santa María Ocampo. Yo no había oído nombrar nunca a Sor Leonor, y en el mes de Febrero, vino a mi pueblo una sobrina de la Ciudad de Córdoba. Me veían muy afligida, porque mi esposo había fallecido el 8 de Noviembre de 2000, después de 4 años de sufrimientos, operaciones, drogas, porque siempre tenía un problema distinto. Hasta el día que el Señor quiso llevárselo a su lado. El consuelo que nos queda es que nunca se reveló de Dios, aceptó siempre todo. Yo y mi familia sufrimos mucho su ausencia. Comenzamos desde el 16 de Noviembre los trámites para cobrar la pensión. Pasaron días y meses sin tener noticias, para colmo a mí me atacó un pico de presión arterial,  luego de que él falleciera, quedé hemipléjica del lado derecho de mi cuerpo, sin poder manejarme sola, que aún tengo secuelas. Desde el día que me dieron la estampa de Sor Leonor, me encomendé a ella, pidiendo que me llegara dicha pensión, y que me pudiera curar. No pasó mucho tiempo, en Mayo empecé a cobrar, y también mi hija, que es docente, siempre tenía cursos, de los cuales había dos que les temía mucho, pero me encomendé a Sor Leonor y todo salió bien, ahora ruego por ella porque hace 14 años que ejerce la docencia, y ya son seis años que tiene que viajar todos los días para dar clases a otra Ciudad, pueda ser que consiga el traslado a nuestro pueblo. Nuevamente hago público mi agradecimiento a Sor Leonor de Santa María Ocampo por tantas gracias recibidas, las saludo cariñosamente Jesús, José y María”.
A.  M. T de M. Tancacha. Córdoba. 09-06-01.





“Sor Leonor sigue brindándome gracias”

“Si bien me he comunicado con ustedes y le he expuesto el milagro de Renzo, estas líneas servirán para completar dicho milagro y comentarles de otros más. Sor Leonor sigue brindándome gracias desde aquel día en que entró en mi familia, siempre recuerdo aquella estampita que recibí en el hospital donde Renzo no tenía posibilidades de vida y ya se había agudizado su problema, el sólo hecho de recibirla, pensé que alguien estaba rezando con fuerzas desde arriba y esa persona era Sor Leonor, tanta fe puse que la estampita quedó debajo de la almohada. Bueno ahora paso a contar otra gracia importantísima que Sor Leonor nos regaló. Estando mis tres hijos jugando en el jardín, a uno de ellos se le cayó una moto pesada encima, corrimos al hospital, donde le hicieron todo tipo de pruebas y el médico comprobó que no tenía fracturas, ni golpes ni nada, realmente no lo podíamos creer, por esa razón es que vuelvo a escribirles. Gracias, eternamente agradecida”.

                                      G. de los A. C. Mendoza. 22-012-00.
“Gracias Sor Leonor”



“Gracias Sor Leonor”

“Deseo comunicar dos gracias concedidas por la intercesión de Sor Leonor de Santa María Ocampo. Una es la curación de mi hija que el año pasado le detectaron un tumor en el pie derecho, que si bien después de la biopsia que dio que no era maligno, las indicaciones médicas eran de que no podía hacer ninguna actividad física, ni bailar, ni gimnasia, tenían que operarla realizando un injerto de la rodilla al pie, la operación salió muy bien, yo rezaba en una capilla del Hospital para que pudiera hacer nuevamente una vida normal. Sufrió mucho durante dos meses, hizo la fisioterapia, pero quedó muy renga, yo siempre con mucha fe seguía rezando y pidiendo, poco a poco se fue recuperando, el injerto prendió y el hueso se fue calcificando, hasta que el primero de julio del 2000 el médico le dio el alta. Hoy baila, hace gimnasia, y practica tenis, el día mundial de la juventud, hicieron una peregrinación que duro cuatro horas y media sin parar en ninguna parte, yo creo que esto que acabo de contar es un MILAGRO hermoso. Gracias Sor Leonor. Otra gracia es haberme concedido que mi hijo ingrese a la Facultad de Cuyo, que era realmente muy difícil. También ingresó la hija de mi vecina, que no tenía dinero para pagar un instituto para que la preparara, pero igual rindió muy bien, ella le rezaba permanentemente a Sor Leonor. Ojalá todas estas gracias sirvan para su canonización pronta”.

                                      N. B. de P. Mendoza. 25-11-00.

sábado, 9 de mayo de 2015



GRACIAS ATRIBUIDAS A SOR LEONOR.
  

“Sor Leonor y muy en especial te pido que bendigas a esa señora que nos hizo conocerte a ti”

“Quien te escribe, una fiel devota a ti, para darte las gracias por todos los favores recibidos de ti Sor Leonor y muy en especial te pido que bendigas a esa señora que nos hizo conocerte a ti, desde el momento que te conocimos te pedimos por la salud de mi hija que tiene leucemia linfática aguda, tu nos ayudaste en todos los pedidos que te hacíamos con toda nuestra fe. Gracias Sor Leonor por todos los milagros que nos diste porque son para nosotros grandes milagros, porque mañana me llevo a mi hija a su Catamarca, con un alta temporaria porque su enfermedad está controlada y sin riesgo. Te doy gracias por haberlos ayudado a mis hijos en los exámenes que también te pedimos y nos escuchaste, hoy quiero pedirte que  protejas a mi hija. Gracias”.
                                      N. I. B. de R. Catamarca. 26-02-00.



“Escuchó mis ruegos y me concedió el milagro”

“Mi nombre es Marcela y Tomás mi único hijo de dos años. En el mes de septiembre padeció una gravísima enfermedad llamada síndrome urémico hemolítico, que afecta severamente a los riñones, y produce destrucción de los glóbulos rojos. Permaneció diez días internados en terapia intensiva, le hicieron transfusiones de sangre y de plasma. Me refugié en Dios y le pedimos muy especialmente a Sor Leonor de Santa María Ocampo, quien escuchó mis ruegos y me concedió el milagro, pues mi hijo hoy goza de una excelente salud. Gracias”.
                                      M. A. Córdoba. 28-12-00.


“Esto es realmente un milagro, que agradezco profundamente”.

“Mi hijo Marcelo padece una enfermedad incurable, spondiólisis esquilozante, enfermedad de los huesos, hoy a través de Sor Leonor y a su intercesión mi hijo está mucho mejor, ahora come, duerme bien, usa la silla de ruedas, sale al patio, esta fue su primera navidad que estuvo bien, hasta fue a la fiesta de egreso de su hijo, esto es realmente un milagro, que agradezco profundamente. GRACIAS Sor Leonor”.
                                      M. B. Córdoba. 17-12-00.








GRACIAS ATRIBUIDAS A SOR LEONOR.


“Nos dimos cuenta que ella nos acompaña y protege. Gracias”.


“Tengo el gusto de escribirle estas líneas donde les contaré lo que me ocurrió con la estampita de Sor Leonor. Yo tengo a mi madre con un problema de artrosis que le tomó la rodilla, no podía caminar, solo con la ayuda de un caminador. Habitualmente es atendida por un doctor de mi ciudad, y en una de las consultas, el médico me obsequió una estampita de la monjita riojana. Cuando llegué a casa yo le pedí a Sor Leonor para que mi madre pueda caminar y así sentirse bien. Coloqué debajo del colchón la estampita, cuando mi madre se levantó de la siesta ya se sentía mejor. Yo fui a buscar la estampa y para mi asombro, ésta había cambiado de color. Al ver este milagro nos sorprendimos.
Al día siguiente iniciamos un viaje, y al pasar por el lugar donde murió el Padre Angelelli, me bajé y encontré en el nicho una estampita de la monjita, mi madre y yo volvimos a sorprendernos y nos dimos cuenta que ella nos acompaña y protege. Gracias”.
                                      R. de V. La Rioja. 27-10-99.


“Agradecida  por  tal  favor, lo hago constar para gloria de Dios que nos ofrece el apoyo de sus santos”.

“Me complace dejar constancia por escrito de un favor atribuido a Sor Leonor de Santa María Ocampo. Ante dificultades económicas, por la construcción de nuestro Monasterio, fundación hecha en la Localidad de Yerbas buenas, Chile, comencé una novena pidiéndole ayuda a Sor Leonor; A los pocos días se nos hizo un donativo que cubría los gastos de la obra, que corresponde a: Sacristía, capilla, y oratorio de invierno.  Agradecida  por  tal  favor, lo hago constar para gloria de Dios que nos ofrece el apoyo de sus santos”.
                                      Sor  M. T. R. o. p, Linares. Chile. 1999.










sábado, 14 de marzo de 2015



GRACIAS ATRIBUIDAS A SOR LEONOR DE SANTA MARÍA OCAMPO



“Con motivo de la coronación pontificia de la Santísima Virgen del Milagro, el año 1892, en esta ciudad de Córdoba, vino con la peregrinación mi cuñada, madre del futuro sacerdote y, conocedora de las inclinaciones de su hijito y de su perseverancia en la vocación, resolvió hablar con el Padre Prior de Santo Domingo. Este, que lo era el R. P. Ortega, la recibió caritativamente, le dio alguna esperanza y le indicó volviese después de las fiestas de la coronación para tratar el asunto. Ella vino a verme y, contándome lo ocurrido añadió que tendría que perder esta gracia por que su situación apremiante y el abandono de sus criaturas la imposibilitaban para realizar otro viaje. En la confianza que como a hermana me tenía, con muchas lágrimas, me manifestó todas sus penalidades, el estado de desamparo en que había quedado a la muerte de su esposo, y sus preocupaciones por el porvenir de sus siete hijos, los que ni por su edad ni por hábito estaban capacitados para el trabajo, y ella en la imposibilidad de costearles estudio alguno. Coincidió que Sor Leonor me acompañaba como celadora al locutorio, y se hizo cargo de todo lo referido. Terminada la visita, ella me manifestó lo compadecida que había quedado de la situación de la señora, prometiéndome que iba a rogar mucho por las necesidades de la madre y de los niños y para que su hijito fuese colocado donde pudiese realizar su vocación. De paso por la celda prioral, entramos a donde estaba la imagen del Santo Patriarca Domingo, llegada recién después de haber acompañado a la de la Stma. Virgen en la procesión solemne de su coronación. Sor Leonor se arrodilló delante del Santo, y me apercibí de que estaba consternada rezando el “O Spem Miram”, manteniéndose todavía prosternada por espacio de una cuarto de hora o más. Al levantarse la noté muy impresionada y me dijo, con la firmeza de quien ha encontrado una solución: Todo vamos a conseguir: la entrada del niño en la Orden y mejorar la situación de la señora. Sigamos pidiendo. A fin de que el mayor número posible de sus feligreses pudiese concurrir a las solemnidades de la coronación, el señor cura de Villa del Rosario había dispuesto aquel año, por primera vez, trasladar del primero al segundo domingo de octubre las tradicionales fiestas de su titular y, como una compensación a los que no tuvieron la dicha de presenciar el magno acontecimiento, quiso llevar un excelente predicador para solemnizarlas, logrando conquistar al R. P. Fray Marcolino Benavente, O. P. de gran fama dentro y fuera del país, y más tarde obispo de Cuyo. No dejo de creer que en ello tuvo parte la eficacia de la oración de Sor Leonor, y  que a su ruego la misericordiosa Providencia allanaba sus caminos con tanta rapidez como naturalidad, según se verá. El arribo del Padre Benavente fue para el niño de referencia, una verdadera revelación. Sin cambiar con él palabra alguna, y de sólo verlo en el púlpito, quedó cautivado a tal punto, que no menos prendado de su palabra que de su persona, lo escuchó con arrobamiento sin perder una sola de sus extensas y doctísimas disertaciones durante los doce días de su predicación. Cuando comprendió que aquello iba a terminar, por propia cuenta y resueltamente, movido por el fervor de sus aspiraciones, se presentó al Padre, este oraba en la sacristía después de haber celebrado, y en breves palabras le expuso su situación y propósitos de ser como él, dominicano, para lo que se iría con él. No escapó al venerable religioso la sinceridad de aquella resolución, y complacido, con gracioso donaire dando una palmadita en la mejilla del niño, le dijo por toda respuesta: Pasado mañana nos iremos a Buenos Aires. Ve y llama a tu mamá que he de hablar con ella. Urgida por el regocijado aspirante, la señora no tardó en hacerse presente, conviniendo con el Padre en que no solo a éste sino también al otro ex seminarista llevaría consigo.
Dos días después, ambos partían con el Padre, ya recibidos y destinados al postulantado de Buenos Aires. Enterada Sor Leonor de todo ello, decídame gozosa pero gravemente: para que vea como debemos tener fe y confianza en Dios. El menor de los niños acaso no obedeciera a un verdadero llamamiento; pues volvió bien pronto al lado de su madre a la que decididamente ayudó, falleciendo pocos años después. El mayor persevera en la Orden, en la que a esta fecha lleva ya cuarenta años. Con relativa brevedad, asimismo se cumplió cuanto Sor Leonor me prometiera y asegurara “que mejoraría la situación aflictiva de mi hermana política”. Mujer de gran fe y de temperamento resolutivo, viendo esta que las posibilidades de sostener su familia y casa con decoro iban a menos y empeoraban cada día, pronto tomó una disposición que a todos, aún sus más allegados, pareció temeraria. No era entonces común como lo es hoy, que las familias emigraran a la Capital que, por rica y populosa se la sabía turbulenta o se la suponía inadecuada para la vida sencilla. Ella liquidó como pudo sus muebles, que era todo de lo que podía disponer, y se fue a Buenos aires confiada en que la Providencia le proporcionaría medios para trabajar y educar a sus hijos. No se engañó. El Padre Benavente fue el primero en ayudarla con su vastísima influencia social, y lo propio hicieron otros virtuosos sacerdotes y personas de distinción, apreciadas de su piedad y mérito. Colocados convenientemente los dos hijos varones que le quedaban, e internadas en excelente colegio de religiosas las dos más pequeñas de sus hijitas, las otras dos colaboró con ella, adquiriendo gran destreza y maestría en la confección de flores artificiales, que tan en boga estaban. La labor común en aquél modestísimo taller y el aporte de los niños empleados, que bien se desempeñaban, pronto determinaron para la familia un mejoramiento progresivo que no tardó en convertirse en holgado y permanente bien pasar. Todo ello permitió a unos y otros aspirar a estudios de cultura  superior, que realizaron con éxito la custodia de su diligente y buena madre. Así quedó cumplido todo lo que me vaticinó Sor Leonor y que consigno aquí por obediencia y muy agradecida a la inmensa bondad de N. Señor.”  
                                   Rda. Madre M. Magdalena  Luque o. p. (No detalla fecha)

“Ave María. El concepto que Ntro. Rdo. Padre Fundador tenía formado de Sor Leonor (Monja Catalina) de quien fue confesor y director algunos años, fue el de ser una santa, bajo el velo de la más profunda humildad. Y en esta virtud, fue por él, continuamente probada: muy especialmente en la época en que Ntro. Rdo. Padre planeaba secretamente su fundación. En esta ocasión, fue cuando ella le contó aquel sueño o visión de “las palomitas blancas, que veía posarse en las manos de Ntro. santo Padre, y él les daba de comer”. Relato que fue escuchado por cierto, con vivo interés, pero la rechazó con energía, llamándola soberbia, etc., etc., y la mandó fuera a pedir perdón y misericordia de rodillas, ante Jesús Sacramentado, por su gran soberbia, de considerarse digna de tener visiones. Obedeció pronta y humildemente. En  síntesis, según el decir de Ntro. Padre Fundador, las virtudes que más realzaron en ella, fueron: Obediencia y Humildad. Asimismo, escuchamos de Ntro. santo Padre, lo siguiente. Esto, ocurrió ya, después de la fundación. Estaba en refacción el templo de la Merced. Y como de costumbre, fue a confesar a Sor Leonor; y terminada la confesión, díjole ésta: “Mañana Padre, tenga cuidado durante celebre la misa (sic); porque en ese tiempo peligra su vida”.- Ntro. Rdo. Padre tuvo bien presente, la indicación de su santa penitente. Y de hecho, ocurrió lo siguiente. Estando celebrando la misa, cayó un gran escoplo de fierro (sic) que hubo de hacerle pedazos la cabeza, a no ser que él, estando ya prevenido, se hiciera a un lado, y solo pasó rozando su cabeza. Por el momento, no recuerdo otros casos concretos que acrediten su santidad.”
                                   Hna. M.  de S. R. M. Superiora General. (No detalla fecha).
                                                                                                                                             

     
 GRACIAS ATRIBUIDAS A

     SOR LEONOR DE SANTA                   MARÍA OCAMPO

Antes de 1990

“En asunto urgentísimo que traía toda la comunidad angustiada, por tratarse de proyectos puestos ya en poder de las Cámaras de Diputados y Senadores, en que se pedía la prolongación de la callejuela Sta. Catalina y que si se sancionaba dividía al Monasterio en dos partes demoliendo la iglesia y oficinas principales. El V. Padre Torres que atendía algunas religiosas de este Monasterio, envió a decir a la M. R. M. Priora que él ya había encomendado el asunto a Sor Leonor que lo hiciéramos nosotras también. El proyecto fracasó  después que todo parecía favorable a su aprobación, y que todos los diarios estaban repletos sus columnas de comentarios favorables unos, hostiles otros, no se aprobó el asunto; según unos fue encarpetado y el principal y más encarnizado sostenedor que con la pluma y la palabra sostenía el proyecto, fue depuesto de su cargo, perdió su empleo y terminó en ese mismo o al otro año, miserablemente su vida. El Señor haya tenido misericordia de él. Esperamos de la misericordia del Señor no se cumpla lo que dijo este señor al ver su fracaso “Bueno, no fue hoy pero será mañana; hasta luego”. ¿Fue la riojanita el instrumento de la voluntad de Dios, fue ella la intercesora ante el Altísimo sor Leonor la que interpuso su vida escondida, su oculta inmolación, su caridad siempre a la sombra,  la anónima autora de este favor tan inesperado? Dios lo sabe. A ella siempre le agradó obrar en la penumbra de lo desconocido, solo para el Señor y en el Señor. Parece que su lema fue anonadamiento, sacrificio, silencio. Siempre desempeñó cargos no de honor y renombre, pero sí de meritorio sacrificio, responsabilidad y abnegación, como menor fue sacristana tres trienios- 1872-1878-1881, en 1875 fue ayudante de la R. M. Procuradora, en 1881 fue nombrada enfermera menor hasta 1884, y en 1893 fue nombrada enfermera mayor; en 1884 le dan el oficio de portera o tornera hasta 1886, en 1890 desempeñó el cargo de escucha o celadora de locutorio, en 1896 le dieron el cargo de portera de abasto o celadora de la puerta de abasto cargo que desempeñó hasta el año 1900 en que completó sus días, no de honores ni aplausos de la tierra, sino del oro purísimo de la virtud que se pesa y mide en la justiciera balanza del cielo, fue a recibir su corona obtenida bajo el yugo suave del Señor entregando su espíritu en manos de su adorable dueño el día 28 de diciembre de 1900.”
                                    Sor Justina Luque o. p. (no detalla fecha).